lunes, 5 de marzo de 2018

Mi plan de acción

No fue fácil pasar a la acción porque como os imaginaréis, implica muchas más cosas que el hecho de estar decidido. No puedes dejarlo todo sin un plan previo... y eso es lo que os voy a contar a continuación, mi plan a grandes rasgos. Poco a poco iré detallando todos los procesos vividos y que me quedan por vivir.

Tenía claro que quería aprovechar el año para varias cosas:

1. Crear mi propio negocio
2. Encontrar un camino diferente al que hasta ahora estaba llevando en el tema laboral
3. Enfrentarme a mis miedos
4. Hacer el viaje de mi vida

Con esas objetivos en mente, ya podía empezar a organizarme un poco más.

Y os preguntaréis, ¿por qué razón no puedes enfrentarte a tus miedos o hacer el viaje de tu vida teniendo tu propio trabajo?. Claro que puedes, de hecho, ¡debes! Pero en mi caso, no lo hacía al 100%. Os lo detallaré en otro post un poco mas adelante.


La parte económica

Si vas a pasar por un período de tu vida en el que no vas a generar ingresos, tienes que contar con un colchón que pueda salvarte el culo en un momento puntual. Para ello, meses antes de tomar la decisión me apreté el cinturón y empecé a generar esa bolsa. Para mi esto es imprescindible porque en cualquier momento de la vida, puede llegarte una "sorpresa" inesperada, que puede hacer bajar tu cuenta en algunos cientos de euros.

Contar con esa bolsa y poder disponer del paro durante poco mas de uno año (inicialmente), es algo que me tranquilizaba. Así que la parte económica ya estaba cubierta.

Algunos de vosotros diréis, ya pero es que yo cobro solo x euros, y no me da para ahorrar. Os aseguro que se puede. Solo tenéis que revisar vuestro método de ahorro. Con la vida he aprendido que siempre nos adaptamos a lo que tenemos. Si queréis que os eche una mano con el tema ahorro, podéis contactar conmigo por privado y os daré algunos consejos.

Por otra parte, para minimizar gastos, consulté con mi madre la opción de volver a su casa de forma temporal durante algunos meses. Obviamente ella accedió sin problemas, así que aquí me tenéis con 34 años y de vuelta a casa de mi madre. Se que es algo temporal, y ambos estamos encantados, así que no te fustigues por eso, tan solo disfruta de tu camino.

Fechas clave

Los primeros 2 meses de mi "nueva vida", tan solo me dediqué a disfrutarla. A hacer simplemente lo que me apetecía. No os podéis ni imaginar la cantidad de cosas que noté... por tan solo saber que no tengo obligaciones de tipo laboral, que puedo hacer lo que quiera, cuando quiera... empecé a disfrutar de la vida de otra forma. 

Desde disfrutar de un café a las 7 de la tarde sin miedo a no poder dormir esa noche... disfrutar de los domingos como un día mas, no como el día previo a empezar otra dura semana,... tener tiempo para reunirme con gente que hacía tiempo que no veía, gracias a disponer de mucho mas tiempo... empezar a dormir mejor y levantarme mucho mas descansado, incluso durmiendo las mismas horas. 

Pero claro, si tenía ciertos objetivos en mente no podía dedicarme solo a eso. Así que en el nuevo año, Enero de 2018, empecé a: 

1. Levantarme temprano (6:30 todos los días)
2. Meditar
3. Hacer deporte
4. Acercarme al mundo del voluntariado, algo que siempre había tenido pendiente
5. Rodearme de emprendedores
6. Trabajar en proyectos personales, entre ellos, este blog
7. Formarme en diferentes materias

Resumiendo, ¡ponerme en marcha!. Abrir mi mente, abrirme a oportunidades,... no sabéis lo que se disfruta de ese tiempo.

El viaje (Abril 2018)

Tenía claro que dentro de este año, quería hacer un gran viaje. De esos en los que te enfrentas a tus miedos, en los que te pones a prueba, en los que abres la mente... y tenía un país en mente desde hacía muchísimo tiempo, Nepal.

Hace tiempo que lo descubrí gracias a Jesus Calleja, y me enamoró lo que vi a través de TV. Leí mas acerca de él y cada vez tenía mas ganas de ir. Tomar la decisión de emprender este viaje, solo, también fue algo que me costó mucho. Al principio pensé en hacer un viaje mas largo, mas países, no tenía claro que... pero oye, se que haga lo que haga estaré contento. Debido a mi situación no puedo permitirme estar fuera demasiado tiempo, así que decidí irme durante mes y medio a Nepal.

Gracias a https://www.workaway.info, podré ayudar en proyectos locales y sumergirme en la cultura local. Así que una vez decidido, solo queda planificar.

Como podéis ver, no tengo una planificación milimétrica, al menos no es lo que quería, pero si tenía fechas clave y metas que he ido marcando para aprovechar este tiempo al máximo.

¿Queréis saber algo más? No lo dudes, y déjame tu comentario al respecto.


martes, 9 de enero de 2018

Presentación

Hola, mi nombre es Francisco. Nací en 1983, una bonita generación de la cual aprendí mucho. Por aquellos entonces, aún se jugaba en la calle. No existían los smartphones, internet no se conocía demasiado,... y la única forma de localizar a alguien era llamarlo a su teléfono fijo o ir a su casa directamente. Aunque bueno, igual recordáis los "beepers", o "buscas",... se pusieron de moda en los 90. Ligábamos (o intentábamos) con las chicas cara a cara, y no detrás de un dispositivo como se hace ahora. Se creaban conexiones, de las de verdad... cosa que cuesta cada vez mas.

No todo fueron cosas buenas, porque como sabéis los de mi generación (espero que no todos), tu vida tenía que llevar un camino ya marcado por la sociedad. Para tus padres, lo mejor que podías hacer es estudiar una carrera con futuro, para poder asegurarte un puesto en una gran empresa junto con un gran sueldo.

"Estabilidad" lo llamaban. ¿Pero qué es la estabilidad hoy en día? ¿Cuántos puestos de trabajo se perdieron con la crisis que se inició en el 2008? ¿Cuántos jóvenes tuvieron que emigrar a otros países (y siguen haciéndolo), para labrarse un futuro mejor? Porque está claro que no podemos dejarlo en manos de nuestros políticos ni de nuestro país, y mucho menos de cualquier empresa.

En fin, que me desvío del tema... Cuando acabé el instituto allá sobre el 2001, no sabía qué estudiar. Me llamaba la atención la mecánica, la electricidad, telecomunicaciones,... pero nada de eso para aquel entonces lo podía estudiar en Almería. Hubiera podido irme a estudiar fuera, a Granada por ejemplo, pero la economía de casa en esos momentos no acompañaba, y no valoré la opción de trabajar y estudiar, cosa que al final acabé haciendo también en Almería.

Lo que hubiera necesitado en ese momento hubiera sido tomarme un año sabático. Cada vez estoy más convencido de que es algo que todos deberíamos hacer antes de empezar una carrera. No todas las personas con 17 años son capaces de saber qué estudiar. Y ése era mi caso así que, lo más parecido a todo lo que os he mencionado, era la informática. Al fin y al cabo, ¿a quién no le gustaba estar con el ordenador? Pero os puedo asegurar, que no tiene nada que ver éso con estudiar una Ingeniería Técnica en Informática de Gestión, que es lo que yo empecé a hacer ese mismo año en horario de tarde.

Solo pude estudiar al 100% el primer año y aun así aprobé solo 5 de las 10 asignaturas. Nunca había sido mal estudiante, pero la falta de motivación es lo que tiene. 

En segundo año de carrera empecé a compatibilizar los estudios con el trabajo, y así estuve los siguientes 4 años de carrera (tardé 5 en vez de 3, sí). Trabajé como reponedor en un centro comercial, en un McDonald, de prácticas en la universidad en el último año,... trabajos que, sin duda alguna, aportaron experiencia laboral a mi CV y me hicieron crecer como persona. Incluso antes de todo ésto, a los 16, estuve trabajando como peón en una rotativa. Fueron solo 4 meses en verano, pero resultó una experiencia muy grata que me introdujo en el mundo laboral y que nunca olvidaré.

Una vez terminada la carrera en el 2006, seguí pasando por diversos trabajos... algunos más relacionados con la informática y otros menos, pero todos ellos me permitieron ser económicamente independiente. Sin embargo, fui pasando por ellos, uno detrás de otro, sin sentido crítico. Sin pararme a pensar si lo que estaba haciendo era lo que quería hacer o no. Desde entonces, tan solo en 2009 me quedé sin trabajo (después de varios años ya cotizados en la seguridad social) y la mera idea de "estar en paro" me agobiaba, ya que la madurez de ese momento no era la que tengo ahora, por lo que dediqué nuevamente mis esfuerzos en encontrar otro nuevo trabajo relacionado con la informática y aportando mi experiencia laboral acumulada (también es verdad que cometí el error de atarme muy joven a una hipoteca, por lo que necesitar el sueldo…. lo necesitaba).

La cosa es que pasaron los años y seguí trabajando en un sitio, en otro... aprendiendo mucho como desarrollador web, e incluso llegué a probar de freelance... pero siempre había algo en mí que me decía que éso no era lo que quería hacer. Trabajaba por trabajar... pero no era mi pasión, o al menos no lo era de la forma en que lo estaba haciendo.

Hacía ya años que me rondaba la cabeza la idea de dejar de depender de una empresa para conseguir mi estabilidad económica. Pero no quería hacerlo como desarrollador web, sino que antes quería pasar  por un proceso de reinvención personal que me permitiera poder dedicarme a otro tipo de negocio.

Pero oye, no son decisiones que se toman de un día para otro. Al menos, yo no soy fui capaz de hacerlo así. Cada persona tiene sus circunstancias, su economía, sus obligaciones... Así que me planteé tomarme un año sabático, o de reinvención,... o como quieras llamarlo, pero para ello tenía que tener un plan de acción.

Para mi encajó todo hace unos meses, en el 2017, cuando habiendo probado suerte en Madrid durante algunos meses, me di cuenta de que era más de lo mismo: motivación 0, depender de gente que no sabe lo que hace, prisas por hacer las entregas, premiar siempre el tiempo antes que la calidad... aspectos que no comparto en absoluto.

Así que empecé a ahorrar, me puse una fecha para dejar todo y volverme a mi tierra en noviembre de 2017 para, poder optimizar los gastos y empezar a disfrutar de mi año sabático. 

Y llegó el momento, me despedí de todo aquello que tanto había disfrutado durante algunos meses, para empezar de 0. No fue fácil, pero lo hice. Tuve miedo, pero me lancé al vacío.

Y ése es justamente el momento que estoy viviendo mientras escribo estas líneas.